Campanadas a muerte por Orlando Zapata

El tres de marzo de 1976, hacia pocos meses que Franco había muerto, pero los suyos continuaban mandando, la policía mató a tres jóvenes de Vitoria (País Vasco) que participaban enana huelga contra la dictadura española.  Aquella misma noche, el cantante catalán Lluís Llach compuso “Campanades a morts” una canción –un réquiem- que estremece. Hoy, un día después del entierro de Orlando Zapata, viendo los hermanos, los tiranos Castro, recibiendo a Lula en su casa frente a la piscina, no he podido sin recordar los versos de Llach.

.
Campanadas a muertos

dan un grito de guerra

a favor de los tres hijos que han perdido

las tres campanas negras.

Y el pueblo se refugia

cuando se acerca el lamento

ya son tres penas más

que tenemos que guardar en la memoria…

(…)

Asesinos de razones, de vidas,

que no podáis descansar en ninguno de vuestros días

y que nuestras memorias os persigan hasta la muerte.

(…)

Abridme el vientre

para su reposo,

de mis jardines

traed las mejores flores.

Cavadme hondo

para estos hombres,

y gravad su nombre

en mi cuerpo.

Que ningún oráculo

desvele el sueño

de los que han muerto

sin agachar la cabeza.

(…)

Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso del brillo de sus ojos,

has querido cerrar sus párpados,

pero no lo conseguirás, que todos guarden esta luz

y nuestros ojos serán relámpagos en tus noches.

Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso de tan joven belleza,

has querido romper todos sus miembros,

pero no lo conseguirás, recordamos su cuerpo

y aprenderemos cada noche a quererlo.

Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

impotente por el amor que tenía,

le has dado la muerte como compañía,

pero no lo conseguirás, que por lo que él quiso,

nuestros cuerpos siempre estarán en primavera.

Sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso de tan joven belleza,

has querido romper todos sus miembros,

pero no lo conseguirás, recordamos su cuerpo

y aprenderemos cada noche a quererlo.

Campanades a morts
fan un crit per la guerra
dels tres fills que han perdut
les tres campanes negres.

I el poble es recull
quan el lament s’acosta,
ja són tres penes més
que hem de dur a la memòria.

(…)

Qui ha tallat tot l’alè
d’aquests cossos tan joves,
sense cap més tresor
que la raó dels que ploren?

(…)

Disset anys només
i tu tan vell;
gelós de la llum dels seus ulls,
has volgut tancar ses parpelles,
però no podràs, que tots guardem aquesta llum
i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.

Disset anys només
i tu tan vell;
envejós de tan jove bellesa,
has volgut esquinçar els seus membres,
però no podràs, que del seu cos tenim record
i cada nit aprendrem a estimar-lo.

Disset anys només
i tu tan vell;
impotent per l’amor que ell tenia,
li has donat la mort per companya,
però no podràs, que per allò que ell va estimar,
el nostres cos sempre estarà en primavera.

Disset anys només
i tu tan vell;
envejós de tan jove bellesa,
has volgut esquinçar els seus membres,
però no podràs, que tots guardem aquesta llum
i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.

Queridos amigos cubanos, que este réquiem suene por Orlando en todos los rincones de Cuba. Y que estos asesinos de razones, de vidas, no tengan ya reposo en ninguno de sus días, porque nuestra memoria los persiga hasta la muerte.

Carles Llorens

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